Hector de la Torre Astrólogo

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2017-05-03 00:08:29

LOS DIOSES Y EL CAMINO

He meditado un rato sobre las características de algunos planetas-dioses desde una perspectiva diferente, la de actuar como benefactores o promotores de la búsqueda espiritual de cualquier ser humano.

Al inicio del sendero, tenemos al Héroe/Sol o principio de la vida-alma-espíritu-esencia, que se expresa en este mundo terrenal a través de cuerpo y de emociones (Luna), y de intelecto-pensamiento (Mercurio). En todos nosotros existe la chispa del amor y la conciencia del TU como espejo y reflejo del amado (Venus).

Y si el Sol/héroe emprende su marcha, puede ir encontrando estos personajes, que, como en una fábula mítica, le irán ayudando cada uno a su manera.

Marte: Acción, movimiento, valentía, fuerza, impulso, ir hacia algún sitio o hacia algo sin saber a dónde se va o cómo se llegará, tener el coraje para intentarlo. No rendirse, no parar, oír la llamada y responder poniéndose en marcha. Aquí y ahora, no hay dudas, correr, ir veloz hacia una meta.

Júpiter: la fe en algo superior, saber que hay algo más grande que uno mismo y tener un fuerte sentimiento de lo sagrado en uno mismo y en el universo. La búsqueda de la sabiduría. El viajero que se vuelve maestro mientras viaja y que emprende la peregrinación hacia lo incognoscible. Mahoma yendo a la montaña.

Saturno: el esfuerzo, el trabajo individual, el responsabilizarse de la meta y esforzarse por alcanzarla con toda la voluntad que uno tiene. La necesidad del método, del control, la voluntad de alcanzar lo máximo mediante el propio esfuerzo y darse de bruces con los propios límites, el intentarlo una y otra vez hasta la extenuación sin resultados aparentes. El tiempo que corre, que se escapa, que está medido. La realidad que oprime con sus deberes y cargas, y nos hace chocar contra muros en forma de dolor y pruebas. La necesidad de técnicas y rituales, de métodos que se perpetúan dentro de escuelas. La cruda enseñanza, el “no lo alcanzarás a menos que trabajes y pongas todo tu empeño”. El “debo hacer esto, debo hacer lo otro, debo ser más..”.

Urano: la libertad de elegir el camino sin atender a consignas de los demás, de seguir la propia utopía, la propia visión ideal, de saltar los límites que otros se imponen a sí mismos a través de leyes, -ismos, dogmas y estructuras ideológicas, religiosas y filosóficas. El libre pensamiento que se eleva como un águila sobre las nubes de lo terreno, para llegar a donde nadie más ha llegado antes. Perder el camino seguido y rozar la locura. El romper con la tradición, el transgredirla, aún a costa de la propia imagen pública. El escandalizar al propio personaje inventado por el ego, sin importar las consecuencias respecto a la sociedad, respecto a los demás personajes inventados. El transgresor que busca la verdad última que sólo él mismo visualiza en su mente. El querer compartir esa visión con el mundo.

Neptuno: dejarse llevar por la intuición y depositar todas las esperanzas de trascendencia en algo superior que nos ayude, que no depende de nuestra pequeña voluntad representada por el ego. La renuncia a la propia conquista, a la iluminación, al samadhi, y la consciencia de que sin la ayuda de algo superior que viene de lo alto, no se puede dar la epifanía soñada, por más que el ego lo intente. Algo mucho más fluido y sin esfuerzo que se manifiesta como un misterio a través de uno mismo. La montaña yendo a Mahoma. El silencio exterior e interior que se deja llenar del aroma de lo sublime, de lo trascendente. Renunciar al ego, para entrar en el lugar sagrado. Volver del lugar sagrado siendo el no-yo.

Plutón: el regalo, conectar con el poder propio y universal, recibir los dones que se buscaban. Ayudar con esos dones  a otros, generar en ellos catarsis y transformación, y a través de ellos, en el mundo. Dominio sobre el microcosmos y por tanto, sobre el universo, que escucha y ejecuta la voluntad de este hombre de poder, de este renacido. Ser lo que se dice, el poder de ser y hacer mediante el ejemplo. Vivir en los límites, sin miedo a las transformaciones continuas.

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